¿Qué es la egometría? Una contribución (humilde y desinteresada) a las ciencias sociales
Este es un proyecto nuevo, dirigido a elaborar en la medida de los posible un sistema de pensamiento crítico a base de describir ciertos comportamientos humanos relacionados con la exaltación, voluntaria o involuntaria, del ego propio y del ajeno. Con él se pretende hacer una humilde contribución al desarrollo de la Humanidad, y su finalidad más o menos científica será la obervación y el estudio de aquellos comportamientos que expresan el tamaño de los egos en su hábitat natural, la vida social, que incluye por tanto los ámbitos profesionales, académicos o institucionales del mismo modo que los entorno más informales, surgidos de la convivencia o de la simple contemplación callejera. Es para ello necesaria la colaboración de cuantos interesados quieran contribuir, de forma anónima y desinteresada, a la elaboración de este modelo de acercamiento a la comprensión de la sociedad contemporánea, por lo que de luz (o sombra) pueda arrojar para generaciones venideras.
Como espacio nuevo de la ciencia social, la egometría genera un conjunto propio de vocablos. Se incorporan así el egómetro (aparato medidor del tamaño de los egos), o la egométrica, que en un futuro definirá la unidad básica que delimita el tamaño de los egos, (un miliego, un centiego -equivalente a diez miliegos-, y así sucesivamente) y esto es sólo el inicio de un largo camino. Ya habrá tiempo de entrar en detalles.
Por su propio carácter social, la egometría es un proyecto narrativo. Nace de largos ejercicios de paciencia realizados durante décadas, observando y casi siempre soportando en silencio el despliegue de plumajes coloridos que realizan los propietarios de egos más o menos desmesurados, cuyo tamaño rebasa ampliamente la dimensión de la dignidad personal y se instala sin pedir permiso en los escenarios como gallo en medio del corral, siempre con ánimo no de ser vistos, sino de ser admirados para satisfacción propia, no para disfrute ajeno. Se trata por tanto de describir ejercicios de onanismo, de adanismo y o de imbecilidad que a menudo se presentan como aportaciones de valor intelectual o pretendidas reflexiones expuestas en lugares y o momentos equivocados con el manifiesto interés de ser reconocidos como especímenes valiosos sin que nadie les lleve la contraria.
Este proyecto sistematizado se nutre además de una decisión personal irrevocable, surgida de las reiteradas experiencias de participación en foros públicos donde el autor ha colaborado de forma siempre altruista (es decir, incluso donde al final de los actos los organizadores dan las gracias por no emitir factura de gastos, a pesar de los esfuerzos de tiempo y energías aportados en la elaboración de contenidos). La decisión es muy simple; se trata del compromiso de no volver a comparecer en lugares o aforos de puertas abiertas, donde puede entrar cualquier ejemplar de la especie humana, levantar el dedo, conseguir el micrófono y ponerse a hablar con la supuesta excusa de ahondar en los contenidos expuestos previamente por el o los invitados. No es por nada, es simplemente cuestión de tiempo; porque el autor ya no quiere perder más tiempo oyendo chorradas, con el despilfarro que eso implica. En una sesión reciente, donde intervenía como ponente el presidente del Tribunal Supremo, de entre el público surgió un erudito que inició su disertación citando a Aristóteles y continuó con un amplio recital de autores del medievo y ya más adelante también de la edad contemporánea, para exponer finalmente un pequeño desacuerdo con una (cualquiera, no la más controvertida) de las tesis expuestas por el magistrado. Y en otro foro, a las pocas horas, la última aferrada al último turno de palabra dio un amplio repaso a la historia reciente de algunos movimientos sociales, para, sin preguntar nada a los invitados, finalmente dar la razón a distintos aspectos de la exposición de uno de los invitados a la mesa redonda, curiosamente el que venía a ser su marido (dato que se le olvidó comentar, por cierto).
Sin otro particular, les doy la bienvenida a este espacio de colaboración, y les invito a realizar cuantas aportaciones o ejemplos seamos capaces de describir para nutrir los contenidos que habrán de construir la narrativa de este tiempo que nos ha tocado vivir. Así quedará reflejado en las sucesivas actualizaciones de este blog, con el detalle que garantiza la confidencialidad de las comunicaciones y el anonimato de los protagonistas, en la medida de lo posible. Basta con escribir unas notas y remitirlas al email de referencia de este blog, o bien por cualquier medio de contacto que tengan con el fundador de esta corriente de pensamiento aquí presente.
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